poeta
Ahora se ve la calidad de este escrito

CAMINANDO

En un paraje edénico donde la brisa soplaba suavemente y llevaba consigo la fresca esencia del entorno, dos personajes caminaban sumidos en gran plática, uno parecía ser de edad avanzada y sin embargo su andar era como el de un muchacho orgulloso, si, su esencia era como la de un joven lleno de vigor, el otro en apariencia lo era, avanzaban lentamente por el camino coronado de flores y otras plantas cuya belleza solo puede ser anormal, si es que existen ya cosas normales.

Uno de ellos, el menor, dijo al otro – señor, ¿Por qué es que caminamos cuando seria más propio llegar a nuestro destino de la manera que nos es normal?- dijo esperando persuadir a su acompañante, el cual solo sonrió – ¿que nos es normal? – Contesto este y respiro profundamente – si Hermes, ¿Por qué caminamos? - dijo finalmente.

Hermes, era el nombre del menor, y lo era por que así lo habían llamado siempre y por que al igual que los mundanos mortales se había resignado a ser llamado por un nombre que eligió algún idiota carente de imaginación, además los embrollos legales para cambiar su nombre y elegir uno de su agrado eran demasiados y esto resultaba ser poco útil para su sociedad, y sobre todo no tenia caso recurrir a ellos ya que hacia tiempo que había dejado de ser un personaje publico.

Hermes poco conforme con la respuesta al ver que seguían andando sobre sus pies pregunto nuevamente – y bien señor, ¿Por qué caminamos?- fijando la mirada en los ojos del acompañante para exigir una respuesta mas a su agrado – caminamos, por que podemos hacerlo- contesto brevemente el personaje a quien el joven llamaba señor.

La respuesta lógicamente no complació al muchacho y algo molesto pero sin perder el respeto, lo cual suele ser un atributo raro en los jóvenes, replico – es verdad señor que podemos hacerlo, igual que podríamos hacer muchas mas cosas si estas fuesen normales en nosotros, pero claro esta que el caminar como lo hacemos no lo es, lo normal en nosotros es simplemente estar en el lugar en donde queremos estar- sus palabras fueron iguales a las de los muchachos que hablan altivamente creyendo saberlo todo.

-Hermes, Hermes – contesto el acompañante- es verdad que tu nombre se escucho por primera vez hace mucho tiempo, pero aun conservas al igual que mis hijos una inmadurez que contrasta con tu porte, caminamos – dijo, bajando la vista para ver sus pies en movimiento- por que podemos hacerlo y por que no comparto la idea de que esto nos es innatural a los dos, por que de serlo entonces careceríamos de unas piernas que son fácilmente asociadas con esta actividad, ¿Por qué no simplemente nos presentamos en nuestro destino como nos es normal dices?, pues por que hacerlo de esa manera no lo es, ni siquiera para nosotros, confundes la normalidad con la habitualidad y debes saber que la normalidad es mas preciada por que nos es natural, los hábitos en cambio son manías que nos confunden y nos hacen creer que vivimos normalmente, es verdad, - dijo después de un hondo suspiro- que los hábitos pueden llegar a ser naturales siguiendo la evolución, pero pocas manías se extienden a una especie en su totalidad.

-Es lógico que a ti, por causa del pasado, el caminar no te parezca lo normal, ya que aunque irónicamente eres asociado a la velocidad, por tu naturaleza, rara fue la vez que te detuviste a caminar ordinariamente y mas aun no hubo momento alguno en el que mancharas tus maravillosas sandalias, al apoyarlas sobre la tierra. Te acostumbraste a estar aquí y allá de una manera extraordinaria, y formaste un hábito que aun hoy en el retiro en el que estamos mantienes.

-Pues bien es cierto mi señor Zeus, que en su sabiduría divina tiene razón, entonces… ¿Por qué caminamos y no estamos ya en nuestro destino como nos es “habitual”? – dijo el joven Hermes ante la sonrisa del divino Zeus.

JMPG (El Mike)